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Batalla belga en Melbourne
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Publicado 30/01/2004 a las 18:00 GMT+1
La final del Abierto de Australia femenina entre las belgas Justine Henin-Hardenne y Kim Clijsters, la primera en el historial de esta competición, será un cita marcada por el ánimo de revancha de la novia de Lleyton Hewitt y por el deseo de arrebatar el número uno a su más encarnizada rival. Los diarios belgas anuncian una batalla a muerte entre las dos estrellas del tenis de ese país. Henin ya g
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La final del Abierto de Australia femenina entre las belgas Justine Henin-Hardenne y Kim Clijsters, la primera en el historial de esta competición, será un cita marcada por el ánimo de revancha de la novia de Lleyton Hewitt y por el deseo de arrebatar el número uno a su más encarnizada rival. Los diarios belgas anuncian una batalla a muerte entre las dos estrellas del tenis de ese país. Henin ya ganó a su compatriota en Roland Garros y el US Open.
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MELBOURNE, 30 de enero-. Entre las dos tenistas hay algo más que deporte y lucha por este Grand Slam entre las dos. No es que lleguen a odiarse pero sí está claro que su relación no es la típica entre dos compatriotas. Su enemistad esta fuera de toda duda. A pesar de que Clijsters eludió responder a John McEnroe sobre sus verdaderos sentimientos sobre Henin-Hardenne en la entrevista realizada sobre la pista nada más vencer a Patty Scnhyder -"la admiro mucho", dijo entonces casi escapándose-, entre las dos jugadoras existe algo más que competitividad. Apenas se hablan, hay rencillas familiares entre medias y celos profesionales por medio. Es algo lógico si se tiene en cuenta que Bélgica es un pequeño país con dos deportistas de gran nivel, tan distintas una de la otra, luchando por acaparar la mayor atención y los patrocinadores.
Clijsters, flamenca, es espontánea, abierta, dicharachera, dinámica y la novia de Lleyton Hewitt, lo que le proporciona una popularidad añadida. Henin-Hardenne, valona, es reservada, temerosa de cualquier comentario y se protege en exceso de todo, más ahora que su marido Pierre Yves Hardenne se ocupa totalmente de sus relaciones con los medios de comunicación, a los que mantiene a raya, especialmente a los belgas. "Cada una tiene su personalidad, y sus seguidores, Kim tiene muchos y yo también", comentó Justine, de 21 años.
"Va a ser otra final de un Grand Slam y un momento muy importante en mi carrera y algo grande para nuestro país, donde se volverán locos, porque es un país pequeño", expresó. "Será difícil para mí porque soy la número uno y sé que debo mejorar todavía más mi nivel si quiero llevarme este título", agregó.
Las dos, semifinalistas el pasado año, se enfrentarán en la final con una doble lucha entre ellas. Justine es la número uno del mundo, lugar que lleva defendiendo durante 13 semanas. Clijsters lo fue durante 12 semanas el pasado año, pero si vence en la final arrebatará este puesto a su compatriota, y dominará aunque con una exigua ventaja de 13 puntos.
A falta de Martina Hingis, Serena Williams y Jennifer Capriati, y con Venus Williams y Lindsay Davenport en baja forma, la lógica se ha impuesto. Y han llegado las mejores, y sin ceder un set en cinco partidos, y habrá una nueva campeona en el historial del primer Grand Slam del año.
Se han enfrentado en 17 ocasiones, con 9-8 para Clijsters, cuya victoria en la final de Filderstadt (Alemania) el pasado año sirvió para desnivelar la balanza. Pero sus verdaderos duelos a muerte se han producido en dos finales del Grand Slam, en las de Roland Garros y Abierto de Estados Unidos, ambas en 2003, con victoria en las dos de Justine Henin-Hardenne. Esa es la espina que Clijsters tiene clavada. No obstante, en tres enfrentamientos en el "rebound ace" australiano (Sydney y Abierto de Australia en 2002, y Sydney en 2003), prevaleció la fortaleza de Clijsters sobre el tenis de seda y la versatilidad de Justine.
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