Blog Murciego - Análisis | Rafa Jódar, el pasajero Nº50: ¿Cómo no nos van a odiar?
Actualizado el 06/04/2026 a las 13:05 GMT+2
Como si llevase toda la vida jugando finales, como si conociera todos los secretos de la tierra batida, Rafa Jódar salió de Marrakech con la satisfacción de quien ha cumplido su objetivo. Su primer título ATP le sitúa en la lista de campeones españoles históricos, tabla que no se actualizaba desde hacía cuatro temporadas.
Rafa Jódar, el pasajero Nº50: ¿Cómo no nos van a odiar?
Fuente de la imagen: Getty Images
Igual no es el primer nombre que esperabais encontraros en el texto, pero ayer me acordé de Alejandro Davidovich. Mientras veía las imágenes de Rafa Jódar levantando su primer título en Marrakech, con esa cara de felicidad contenida, típica del que ha sacado el premio sin rascar muchos boletos, mi mente decidió solidarizarse con aquellos que todavía persiguen ese primer metal en su palmarés. ¿Por qué para algunos resulta tan fácil y otros torturan sus oportunidades durante años? Porque en el tenis, como en la vida, siempre hubo niveles. El caso del madrileño es un nivel superlativo, de una precocidad inaudita para un muchacho que hace apenas 100 días decidió dejar la universidad para ser tenista profesional. Tres meses después ya ha sumado victorias en todas las categorías del circuito, conquistando un ATP 250 y atravesando la barrera de los cien mejores del mundo. Si tenemos en cuenta que solo tiene 19 años, aquí el riesgo no está en compararle con otros, sino comparar a otros con él.
Mirando hacia fuera, la realidad es que el tenis español debe generar bastante rabia. Uno ya no sabe cómo explicar nuestro éxito con argumentos razonables, sin aferrarse a clásicos como la generación espontánea o la aguja en el pajar. Es que no cuela, tiene que haber algo más, un ingrediente imposible de replicar. No hace ni tres semanas estábamos rajando al ver que solamente cuatro banderitas españolas aparecían en el top100 del ranking individual: Alcaraz, Davidovich, Munar y Bautista. Justo lo que necesitábamos para, primero, valorar todo lo anterior, y luego ponernos las pilas. Martín Landaluce, Pablo Llamas, Dani Mérida, Rafa Jódar, Álex Martínez… ¡ni a quejarnos nos dan tiempo! Supongo que así es como funciona nuestro tenis, por pura supervivencia. Basta con que salten las alarmas por poca notoriedad dentro de la élite para que ese grupito de chavales que vienen por detrás pisen el acelerador y pidan sitio en la mesa principal. Al final, entre aguja y aguja, buen costurero estamos montando.
Sacaban pecho los argentinos esta semana por tener presencia en las tres finales ATP del domingo, incluso alguno quiso meter el pie en el charco de los recursos, azotando el avispero para ver cuál de los países tiene más mérito. Para mí, sin lugar a dudas, tiene más Argentina. Pongan que la USTA cuenta con 1.000 millones de presupuesto para cubrir absolutamente todas las parcelas de la pirámide y cuidar a sus mejores campeones. Entonces, ¿por qué no ganan Grand Slams? Desde 2003 llevan esperando, desde aquel aislado US Open de Andy Roddick, desesperados por ver que no todo se basa en el dólar. En España, con un presupuesto de unos 9-10 millones de euros, seguimos coleccionando los trofeos más importantes, celebrando la llegada de Alcaraz cuando ni siquiera habíamos despedido a Nadal. Eso sí, con muchas más facilidades que un pueblo argentino que, pese a estar cada vez más apartados de los planes del tour, hoy amanecen con diez jugadores entre los cien primeros. A éxitos no lo sé, pero a mérito ganan por goleada.
Pero bueno, que me lío. Hoy toca hablar de Rafa Jódar y ese primer título profesional que nadie vio venir tan pronto. El verano pasado arrancó su andadura profesional, cerró la temporada con tres Challenger en su historial, pasó la previa del Open de Australia para debutar en Grand Slam con victoria, firmó también sus primeros triunfos en categoría Masters 1000. Y en categoría ATP 500. Al final no era tanta locura que cayera el primer trofeo más pronto que tarde, ¿pero en tierra batida? Marrakech ha supuesto el primer cuadro principal en arcilla para el tenista madrileño, hasta ese punto es bueno. No os puedo explicar la marcianada que supone pasar en un año de ser el #911 de la clasificación a ser el #57, técnicamente carece de lógica. Sin entrar en comparaciones con otros súper campeones, Jódar cumple con la orden de darnos siempre un poco más de lo que esperamos, lo que conocemos como ‘superar las expectativas’. Claro, que viendo lo enfocado que está en la pista y la serenidad con la que abraza sus éxitos, quizá hablemos únicamente de nuestras expectativas. Las suyas deben estar muy por encima de lo presente.
La victoria en Marrakech le empuja directamente al cuadro de honor del tenis español masculino, una lista de 49 jugadores que lograron ganar, al menos, un título ATP en la Era Open. Jódar representa el pasajero Nº50, aunque la sensación es que no se va a detener aquí. La tabla la lidera otro Rafa con 92 trofeos individuales, a varios planetas de distancia de los 34 de Manuel Orantes, los 27 de David Ferrer o los 26* de Carlos Alcaraz. Sí, amigos: sin haber cumplido los 23 años, el murciano ya es el cuarto de la lista. Cuando todavía estamos fantaseando sobre la altura a la que acabará escalando Carlitos en esta columna, de repente, otro alienígena de 19 años aparece en la habitación para empezar a construir su legado. Así funciona el tenis español, ¿cómo no nos van a odiar?
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