Moscú, 23 dic (EFE).- La estrella del voleibol mexicano, Samantha Bricio, se declara alérgica al frío, pero el fin de semana logró su primer gran título en la gélida Rusia, donde las bajas temperaturas no le impiden perseguir su gran sueño, disputar unos Juegos Olímpicos.
"Tengo alergia a lo frío. Se me hinchan las manos y me da mucha comezón. No puedo tocar mucho la nieve", comentó a Efe en un céntrico hotel moscovita.
Así ha sido siempre la vida de esta sonriente mexicana oriunda de Jalisco. Una lucha contra los elementos desde que debutara con 15 años en la selección azteca, se educara en la Universidad de California y diera el salto a Europa para triunfar primero en Italia, después en Turquía y ahora en Rusia (Dinamo Kazán).
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SU PRIMER MUÑECO DE NIEVE
Aunque cuando sopla el viento del Volga no siente ni la nariz ni las manos, está deseando regresar a la capital tártara, Kazán, para construir su primer muñeco de nieve.
"Llevamos mucho tiempo haciendo planes, pero nunca nos decidimos. Es ahora o nunca. Es la segunda vez que veo caer la nieve. En México la temperatura mínima son 20 grados. Y en Kazán estamos ahora a unos 14 grados bajo cero", explica entre risas.
A Samantha no le gusta el frío, pero menos la covid-19. Ese fue el motivo que le trajo a Rusia.
"Fue por la pandemia. La situación en Italia no era tan buena. Les pegó bastante. Tuve la oportunidad de venir aquí. Nunca imaginé que terminaría en Rusia", confiesa.
No hubiera venido de no ser por su mejor amiga, su tocaya croata Samantha Fabris, con la que jugó en el Imoco Volley Conegliano.
"Me convenció. Honestamente, sola no me hubiera venido. Pero he acertado. Está siendo una experiencia bastante padre. Las chavas están en muy buena onda. Hasta ahorita todo va bien", señala.
LOS JUEGOS OLÍMPICOS, EL ÚLTIMO SUEÑO
Cuando le preguntaron en sus inicios dijo que jugaría "dos o tres años", pero "ya van cinco" y no tiene intención de dejarlo hasta lograr todos sus objetivos.
Ha ganado mucho, pero no se conforma. Le ayuda que el Dinamo Kazán, con el que ganó brillantemente el sábado la Copa de Rusia siendo una de las claves de la victoria, sea un equipo con grandes ambiciones.
"El Dinamo es un equipo fuerte. Ganó la temporada pasada la Challenge Cup, que da opción a disputar la Champions League. Tengo grandes expectativas para este año", subraya.
Le falta por ganar la máxima competición continental -ha sido plata y bronce- y, especialmente, ser olímpica con su país.
"Puedes ganar todo lo que quieras, pero si no has ido a unos Juegos... Yo puedo ganarlo todo y luego si voy a los Olímpicos, será mejor eso que todo lo que haya ganado" hasta entonces, explica.
Admite que no tenían "muchas opciones" en la fase de clasificación para Tokio, pero es "optimista" con respecto a los próximos Juegos Olímpicos.
"Estoy emocionada, ya que de cara al próximo ciclo olímpico se están haciendo muchos cambios que creo que nos van a dar un poco más de chance. Tenemos bastante buena generación. Antes no había muchas chicas jugando en el extranjero. Ahora, la mayoría juegan en EEUU y en Europa, en lugares como España o Portugal", destaca.
TEMOR AL CONTAGIO
Cruza los dedos, ya que hasta ahora no ha contraído el coronavirus. "He tenido muchísima suerte. En cuanto me duele un poco la garganta, en dos horas ya estoy haciendo el examen de covid. No vamos a arriesgarnos a contagiar a una compañera o incluso a una rival", señala.
Ese es también el motivo por el que no ha traído aún a sus padres.
"Les dije que hasta que haya vacuna, no los traeré. No quiero que se contagien. Están en la edad de mayor riesgo, más de 65 años", apuntó.
La pandemia y el correspondiente confinamiento también repercutieron negativamente en su preparación. Reconoce que entrenar en casa hizo que llegara "baja de nivel físico" al inicio de la temporada. "Nos costó bastante a las extranjeras", admite.
Está deseando que llegue la normalidad. "Espero que, con la llegada de la vacuna, esto termine pronto. Ahorita la gente está actuando más normal, lo que es bueno y malo, ya que hay más contagios. Pero la salud mental de un deportista es tan importante como la salud física", recalca.
EUROPA Y ESTRELLA EN JALISCO
Está contenta en Europa, pero ha firmado un contrato solo por un año, ya que no quiere hipotecar su felicidad. De hecho, no descarta regresar a Italia, donde está depositado también su corazón.
"El voleibol no es como el fútbol. No quiero firmar un contrato muy largo y no ser feliz. No todo es deporte. La vida personal es importante. Si no tienes en qué distraerte, no darás el nivel", dice.
No decidirá su futuro hasta final de temporada, pero seguirá jugando al voleibol a este lado del Atlántico mientras siga disfrutando. "Cuando no me sienta feliz, diré adiós", asegura.
Aunque siempre tiene una sonrisa dibujada en el rostro, también tiene momentos malos, como cuando le dieron solo cinco días libres en Navidad, cuando los jugadores del equipo de fútbol de la ciudad rusa tienen "tres semanas".
Le anima el "muchísimo apoyo" y los mensajes que recibe de Jalisco, donde no se pierden ningún partido de su gran estrella, aunque se jueguen a más de 10.000 kilómetros.
Ignacio Ortega
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