Tras su debut con su nueva camiseta, Zlatan Ibrahimovic, el nuevo fichaje del LA Galaxy, anunció su llegada a Hollywood con una aparición en 'Jimmy Kimmel Live' el pasado mes de abril. Y es evidente que ha causado una gran impresión en el poco tiempo que lleva en Estados Unidos.
"Cuando llegaste, me dije, 'oh, tenemos que traer a este tipo al programa'", dijo el rey de los programas nocturnos de entrevistas. "Y luego, estaba leyendo el LA Times y vi que habías sacado un anuncio. Muchos deportistas habrían sacado un artículo de página completa: a menudo lo hacen cuando se van, agradecen a la ciudad por todo. Sin embargo, tú sacaste uno nada más llegar que decía: ´Querida Los Ángeles: de nada´".
Con este anuncio en el periódico local, Ibrahimovic estaba haciendo una advertencia a la ciudad a la que acababa de llegar. El hombre que lo cambiaría todo, incluso en una ciudad tan acostumbrada a líderes carismáticos como es Los Ángeles. Después de haber conquistado Europa paso a paso y de dejar su huella en cada uno de los países que se habían convertido en el hogar de Zlatan tras su debut en el Malmo en 1999, era ahora Estados Unidos el que estaba en su punto de mira.
Pero cuando partió hacia el nuevo continente, ¿qué dejó atrás en Europa? ¿Cuál fue su impacto en nuestras ciudades y clubes? ¿En nuestros países? Invitamos a un grupo de escritores a reflexionar sobre el efecto Zlatan en una recopilación de ensayos personales.

1. La nueva Suecia

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"Represento a la nueva Suecia. He puesto a Suecia en el mapa. No es arrogancia, son hechos".
Estas palabras salieron de la boca de Zlatan Ibrahimovic durante su primera rueda de prensa como jugador del LA Galaxy. Tres años antes, cuando el equipo sub-21 de Suecia se proclamó campeón de Europa, no fue una coincidencia que lo hicieran acompañados de una canción llamada "Nueva Suecia". Hablaba de una nueva generación de jugadores seguros de sí mismos y multiculturales. En cuanto a su actitud, era un equipo construido a imagen del hombre que cambió el fútbol sueco, y Suecia, para siempre. A pesar de que la repercusión de Zlatan en la sociedad sueca en su conjunto ha sido enorme, la importancia de Zlatan para la población inmigrante del país es aún más significativa.
"Zlatan representa una nueva nacionalidad sueca", dice Johanna Franden, periodista del Aftonbladet. "Hubo muchas generaciones de inmigrantes antes que él, pero él se convirtió en el símbolo de la gente de origen inmigrante. Representa a un gran grupo, que se crió en Suecia, que habla otros idiomas en casa además del sueco y que tenía problemas para identificarse con Suecia antes del éxito de Zlatan. Esto es algo a lo que no le habíamos prestado atención suficiente antes de que se publicara su libro... Zlatan, a pesar de haber nacido en Suecia, ha encarnado la historia de la inmigración en Suecia; su éxito, personalidad y carisma lo han convertido en el símbolo de muchas cosas en la sociedad sueca y este es el legado más importante que deja".
'I am Zlatan' vendió más de un millón de copias en Suecia. No solo ha creado un sentimiento de reconocimiento entre aquellos que comparten sus orígenes: sino que también ha creado un sentimiento de comprensión para aquellos que no lo hacen. Acercó la realidad de la vida en los suburbios suecos a las masas. "Se han explicado sus circunstancias en Rosengard a personas que no estaban familiarizadas con ese entorno", dice Franden. "Esto hizo que se comprendiera cómo la vida puede crecer en una realidad donde todo es una batalla y donde la comida sobre la mesa no es algo que se dé por hecho. Conocer esta realidad ha ayudado a los empresarios a comprender mejor a los residentes de los suburbios suecos, lo que ha facilitado que la gente que vive allí pase a formar parte de la sociedad".
En 2015, el suburbio más pobre de Suecia era, de hecho, Rosengard, donde creció Zlatan. La policía clasificó a Rosengard como una de las áreas más afectadas por el crimen y los problemas sociales en Suecia, pero el éxito de Zlatan hizo que se contara otra historia: que la vida como futbolista profesional no tiene por qué ser un sueño inalcanzable, sino que de hecho puede convertirse en realidad, incluso para personas de los barrios más pobres. "Es difícil soñar cuando sientes que tu sueño es imposible de alcanzar", dice el experto de Eurosport Henok Goitom, un exinternacional sueco de la sub-21 de ascendencia eritrea. "El ascenso de Zlatan a la cima hace que la palabra 'sueño' cambie su significado. Sin duda, Zlatan ha acercado los grandes estadios europeos a los niños de los suburbios de dónde yo vengo".
En la lista de los 20 jugadores con más partidos para Suecia, Zlatan es uno de los dos únicos hombres con ambos progenitores inmigrantes. En la lista de los 20 más goleadores, Zlatan es el único. Con 116 partidos y 62 goles para su país, el suyo es un lugar único en la historia del deporte nacional. Además de redefinir los horizontes de la población inmigrante sueca, Zlatan también ha cambiado la naturaleza misma de lo que significa ser sueco.
Por tradición, Suecia es un país donde prevalece el colectivo: tanto en el fútbol como en la sociedad, el grupo es un pilar fundamental. En una nación gobernada por la Ley de Jante (la doctrina que proclama que el individualismo es nocivo), Zlatan Ibrahimovic es un caso aparte, un individuo que ha influido profundamente tanto en la sociedad como en el fútbol. "Antes, lo colectivo era lo más importante y no podías ocupar mucho espacio (individualmente); si lo hacías, se te podía considerar una persona problemática", dice Goitom. "En lugar de guiar a los niños con grandes personalidades que hacían las cosas a su manera, era más fácil dejar de lado a ese tipo de personas. Zlatan cambió esto. Gracias a él, es mucho más fácil hacer que los individualistas formen parte del conjunto de la sociedad y, después de los logros de Zlatan, entrar en la selección sueca es más fácil para los descendientes de inmigrantes".
Todos quieren ser como Zlatan. Sin embargo, en una sociedad donde las realidades glorificadas se difunden con rapidez y donde ser influyente se ha convertido en un trabajo a tiempo completo, puede ser difícil diferenciar entre realidad y ficción. También es difícil apreciar la cantidad de trabajo duro que se necesita para alcanzar y mantener el éxito, pero la ética de trabajo de Zlatan nunca ha sido cuestionada. No es casualidad que haya evitado el destino de muchos jóvenes con talento de los suburbios, que acabaron dejando el fútbol. "Cuando alguien lo logra, muy pocos ven el trabajo duro que hay detrás", dice Goitom. "Si no trabajas duro, no vas a ninguna parte. La gente ve los golazos, pero no ve lo difícil es estar bajo presión para ser decisivo todo el tiempo, como lo ha sido Zlatan". Franden retoma el tema: "Zlatan es disciplinado y trabajador, por eso tiene tanto éxito".
A pesar de que Zlatan disfrutó de una carrera fantástica en toda Europa tras dejar el Malmo para fichar por el Ajax en 2001, siempre ha suscitado opiniones divididas. Muchos lo consideran un arrogante. "Es parte de la personalidad de Zlatan ser un poco fanfarrón", dice Franden. "No lo veo como un hombre humilde e incomprendido. La arrogancia y las respuestas rápidas son parte de su personalidad, algo de lo que no ha tardado en sacar partido". Cuando tratamos la vida y la carrera de Zlatan, este siempre provocará un debate apasionado por esa razón, de la misma manera que tampoco se pueden ignorar sus innumerables goles y los títulos. Pero entre todos sus logros y declaraciones, podemos encontrar el legado más importante que nos dejará Zlatan Ibrahimovic.
Zlatan, aquel joven jugador de Rosengard que llegó a convertirse en portavoz e imagen de su país. Zlatan, el hombre que concibió una nueva forma de ser sueco, que dio a las personas de origen inmigrante un motivo para identificarse con el país en el que vivían. Zlatan, la superestrella que acercó los grandes estadios europeos a los suburbios suecos y que transformó los sueños en realidades tangibles para toda una generación.
  • Malmo 1999-2001: 47 partidos, 18 goles
  • Suecia 2001-2016: 116 partidos, 62 goles
Siavoush Fallahi - @SiavoushF

2. Países Bajos: pizza, patatas fritas y Zlatan

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Después de un duro día de trabajo, hacia el final del verano, el personal de un restaurante italiano en el Herengracht, uno de los canales más bonitos de Ámsterdam, acaba de cerrar. Entonces entra un grupo de hombres. Los miembros del personal se fijan y ven que es Mido, el delantero del Ajax, de fiesta con tres amigos.
Las hermosas casas en el Herengracht son propiedad de aquellos que atesoran grandes fortunas. Algo así como Kensington en Londres o el centro de Manhattan en Nueva York. Por ese motivo, este restaurante en particular lo visitan habitualmente famosos, entre ellos jugadores y exjugadores del Ajax. Frank Rijkaard era un cliente habitual. Mido y sus amigos se sientan y piden agua, pizzas y un par de platos de patatas fritas. ¿Patatas fritas y pizza? Sí, al camarero también le cuesta creérselo. Pero estamos hablando de Mido, un tipo que había estado disfrutando de la vida al máximo desde que llegó a Ámsterdam en 2001. Por poner un ejemplo, una vez, supuestamente, le tiró un par de tijeras al joven jugador con el que estaba compitiendo para convertirse en el delantero elegido del entrenador Ronald Koeman: Zlatan Ibrahimovic.
Ahora sabemos que las carreras de Mido y Zlatan divergirían significativamente. Pero en 2001, los aficionados de Ajax se preguntaban si realmente alguno de lo dos era lo suficientemente bueno como para vestir la famosa camiseta. Sin embargo, una cosa que no sabían era que Zlatan se mantenía alejado de las lujosas casas que hay junto al canal, los Ferraris y los restaurantes. De hecho, Zlatan vivía en Diemen. A solo ocho kilómetros del centro histórico de la ciudad de Ámsterdam, Diemen está tan lejos del esplendor de Ámsterdam como se pueda imaginar. Gris, industrial y aburrido, Diemen es un bloque de pisos, mientras que el centro de la ciudad de Ámsterdam es una casa señorial. Zlatan vivía allí porque el Ajax le había buscado un sitio allí, a pesar de ser la parte menos atractiva de Ámsterdam.
En sus memorias, Zlatan recuerda que a menudo se aburría hasta la saciedad en su casa de Diemen. Solo se lo pasaba bien cuando Maxwell, el joven lateral izquierdo brasileño, iba a jugar a videojuegos con él. La mayoría de los jugadores del Ajax consiguen una vivienda al menos en el distrito Oud Zuid de Ámsterdam, que se encuentra a poca distancia del famoso barrio de los museos, hogar de las pinturas de Rembrandt y los restaurantes con estrellas de la ciudad. Entonces, ¿qué le pasaba por la cabeza a Zlatan en Diemen? Es tentador decir que el tiempo que Zlatan pasó allí lo invirtió en aplicarse, trabajar duro, evitar las pizzas con patatas fritas y que esa dedicación total lo convirtió en el increíble futbolista que ahora conocemos y amamos. Pero eso sería una tontería. Sinceramente, lo cierto es que no lo sabemos. La verdad es que para el Ajax, la mente de Zlatan era un enigma, envuelto en un misterio, dentro de un enigma, con un signo de interrogación encima.
En 2001, Zlatan era un adolescente un tanto extraño y desgarbado que no parecía lo suficientemente bueno para el Ajax. Un año o dos después, era el mejor jugador que el club había visto en años y, como la mayoría de los buenos jugadores de la Eredivisie, tenía que ser vendido a un club más grande en una liga más grande, en este caso la Juventus. ¿Lo consiguió porque trabajó más duro que sus rivales, como Mido, por ejemplo? Quizás. Lo cierto es que va mucho más allá de eso, porque incluso después de todos estos años, los hinchas del Ajax miran atrás, a principios de la década de 2000, y se preguntan qué diablos pasó.
Para el Ajax, la mente de Zlatan era un enigma, envuelto en un misterio, dentro de un enigma, con un signo de interrogación encima
¿Recuerdas ese gol contra el NAC? ¿Te acuerdas de sus choques con el capitán del Ajax, Rafael van der Vaart, y con el entrenador Ronald Koeman y cómo a la gente le encantaba? Zlatan era Zlatan y los aficionados de Ámsterdam lo adoraban. Ahora sabemos que el niño que vivía en Diemen era una fuerza imparable, que pronto se embarcaría en una gira por las capitales del fútbol de Europa, recogiendo trofeos en su camino hacia el estrellato. Pero no teníamos ni idea en aquel momento.
Mido, mientras les daba una pequeña propina a los camareros, no tenía ni idea. La gente de Diemen y Herengracht no tenía idea. Simplemente, todos estábamos viviendo nuestras vidas. Yo era un joven estudiante que trabajaba como camarero por las noches y los fines de semana: el tipo que anotó el pedido de pizza y patatas fritas de Mido. Todos éramos meros mortales, mientras que en las afueras de la ciudad, un futuro semidiós estaba sentado en el sofá, jugaba a videojuegos con Maxwell y se preguntaba qué cenar. Ahora, incluso después de todo ese increíble talento que hemos visto en el Ajax, nos sentimos inmensamente afortunados y orgullosos de haber tenido a ese adolescente desgarbado entre nosotros durante tres años. Aunque realmente no teníamos ni idea por aquel entonces.
Deberían convertir esa casa en Diemen en un museo.
• Ajax 2001-2004: 110 partidos, 48 goles
Elko Born - @Elko_B
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3. Italia: el chico absoluto

La idea de Georg Wilhelm Friedrich Hegel de lo Absoluto es un concepto dinámico, uno de cambio continuo determinado por el proceso dialéctico: tesis, antítesis y síntesis. Si Ibrahimovic alcanzó un estado casi divino en su carrera, es precisamente porque estaba sujeto a este tipo de desafío constante, cambio constante.
El "enfant terrible" de Rosengard estuvo expuesto a nuevos entornos y nuevas culturas, que dieron forma a una de las grandes carreras de nuestros días. Pero el terreno de prueba más influyente fue Italia, donde de hecho se abrió un diálogo de dos vías: Italia lo cambió y él cambió a Italia. Fue en la Serie A donde Zlatan se convirtió en Ibra, donde construyó los cimientos de su propio Absoluto. Asimilando, dominando y contaminando. Un auténtico proceso dialéctico.
Tesis: la Juventus
"Te voy a quitar el Ajax de dentro". La bienvenida que Ibrahimovic recibió en la Serie A en 2004 fue una reminiscencia de la famosa escena del lavado de cerebro de La Naranja Mecánica. El científico que infligió la técnica de Ludovico a un joven jugador del antiguo club de Johan Cruyff fue Fabio Capello, representante de una escuela de entrenadores que prefiere los goles a los regates; las entradas duras a los pases suaves; los resultados a la estética. El estricto Capello era la manifestación extrema del lema de Bianconeri: "ganar no es importante, es lo único que importa". Este era un club en la etapa final de la era de "ganar a toda costa" de Luciano Moggi, antes de que todo se viniera abajo con el Calciopoli.
Para aquel chico raro de 22 años de Rosengard, que venía de Ámsterdam, aquello resultó ser un gran choque cultural. Zlatan todavía se parecía mucho a ese futbolista callejero al que le encanta jugar por mero espectáculo, para impresionar y sorprender a la gente. Requería un reajuste en el estilo. Pero también hubo un diálogo más profundo durante su etapa en la Juventus: no solo ése entre Capello e Ibrahimovic, sino también entre una cultura, Italia, y el subconsciente del delantero. Un diálogo que instó a Zlatan a ignorar las trampas habituales de la fama de la que disfrutan los futbolistas, los coches rápidos, el dinero y todo lo demás que ese mundo cerrado ofrece a sus habitantes, para en su lugar dedicarse a esa necesidad básica de realización personal. Y eso solo lo podría lograr convirtiéndose en un goleador y un ganador, un hombre que busca la perfección.
La tesis hegeliana de Ibrahimovic gira en torno a su voluntad de ganar, abrazando el espíritu de la Juventus y la idea esencial del fútbol italiano. El mismo espíritu que una vez que prende, ya no se puede controlar. Cuando la Juventus descendió por su implicación en el Calciopoli y la despojaron de sus dos títulos conseguidos los dos años anteriores, Ibrahimovic tuvo que irse. Esperar es imposible para alguien que tiene ese fuego dentro. El arrepentimiento es un concepto extraño para aquellos que están absortos en la misión de ganar.
Antítesis: el Inter
Geográficamente hablando, las antípodas de Turín se encuentran en mar abierto cerca de Nueva Zelanda. Futbolísticamente hablando, no hay nada más alejado, nada más opuesto a la Juventus que el Inter. Sin embargo, fue aquí donde aterrizó Ibrahimovic en el verano de 2006, inflamando un país ya dividido por el escándalo de corrupción en el que estaba sumergido su deporte nacional. El AC Milan también había preparado un contrato para él, pero una misión especial convenció a Zlatan de asumir la monumental presión de cambiar la Juve por el Inter.
Esa misión era devolver el Scudetto al equipo donde había jugado su ídolo, Ronaldo. El genial brasileño no logró ganar el título de Liga con el Inter. Aquí Zlatan tenía la posibilidad de superar al jugador cuyo rostro estaba en los pósteres que adornaban sus paredes y los libros que leía cuando era joven en Malmo. Para lograrlo, tendría que conseguir que un equipo que representaba el otro lado del alma italiana: temperamental, poco fiable e incapaz de mantener el papel de favorito, se convirtiera en una máquina de guerra. Sobrevalorado. Decepcionante. Tal y como algunos críticos percibían a Zlatan antes de su traslado a Italia.
Sin embargo, después de dos años en Turín, se transformó en una bestia. Su voluntad de hierro se había complementado con un ardiente deseo de ganar. El tiempo pasaba y Zlatan lo sabía. En el Inter se encontró con un vestuario dividido y le dijo al presidente Massimo Moratti que ganar en tales condiciones sería imposible. El presidente transmitió con contundencia ese mensaje al resto de la plantilla, exigiendo un cambio. Y así, Ibrahimovic le hizo al Inter lo que Capello le hizo a Ibrahimovic. Cambió el alma del club, convirtiéndose en el líder de una máquina ganadora de scudettos. De hecho, se había hecho cargo de la propia liga, ganando tres títulos en tres años, cinco en cinco, si se cuentan los trofeos revocados a la Juventus, antes de que el Barcelona lo llamara.
Tal vez sea porque el Inter consiguió el triplete después de que se fuera, tal vez sea porque la idolatría a Zlatan fue reemplazada por la idolatría a José Mourinho, quizás sea simplemente por el paso del tiempo; pero parece que nuestra imagen del Ibra del Inter se desvanece. La nueva esencia que trajo al club era, después de todo, la antítesis pura del alma del Inter. Por eso, su pasión solamente podía ser abrumadora y breve.
Síntesis: el AC Milan
Es una noche fría a principios de octubre, en el calentamiento antes de un partido de la Serie A. Ronaldinho, entre caños y bromas, se divierte intentando lograr un disparo al larguero. Ibrahimovic mira a su colega brasileño, coge el balón y, sin moverse de su sitio, lo chuta tan fuerte como puede. La pelota se estampa contra el larguero emitiendo un sonido satisfactorio y la sonrisa de Ronaldinho se esfuma de su cara. El impacto de Ibrahimovic en el Milan lo resume a la perfección ese momento.
El Milan lo sacó de su prisión catalana para poder restablecer el dominio local que desperdiciaron cuando Ibrahimovic estaba ocupado convirtiendo al Inter en el mejor equipo de Milán e Italia. Al llegar, tras dejar el Barça, se encontró con un equipo en plena crisis, pero su poder y carisma consiguieron que el Milan fuera el último club en caer bajo su hechizo. Durante los momentos de crisis en la antigua Roma, cuando se necesitaban grandes cambios políticos y sociales en un corto período de tiempo, los estados a menudo recurrían a los dictadores. En 2010, el Milan encontró el suyo propio en Ibrahimovic. Él encarnó perfectamente el espíritu rossonero, infundiéndole la mentalidad ganadora que aprendió en la Juventus y mejorándolo con el liderazgo que aprendió en el Inter. Veni, vidi, vici.
Mientras llevaba al Milan al scudetto en 2011, el club, aunque solo fuera brevemente, se reconcilió con su glorioso pasado. Pero Italia también se reconcilió con Ibra. El chico malo cuyos defectos podías pasar por alto por su pedigrí de ganador. El último jugador de élite de verdad en aparecer en los campos de la Serie A. El hombre que vino a Italia para aprender y que se fue al PSG en 2012, recordándonos la mejor cara de la historia del fútbol italiano.
  • Juventus 2004-2006: 92 partidos, 26 goles
  • Internazionale 2006-2009: 116 partidos, 66 goles
  • A. C. Milan 2010-2012: 85 partidos, 56 goles
Mattia Fontana - @ mattiafontana83
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4. España: Un vuelo que cambió el rumbo de la Historia

Entre algún lugar del amplio espacio aéreo que separa Donetsk de Barcelona, una reacción a la desesperada de un directivo poco relevante de Joan Laporta, decidió convencerse a sí mismo y al presidente azulgrana de que había que intentar como fuera el fichaje de Zlatan Ibrahimovic.Aquel avión privado dio media vuelta en marcha para aterrizar de incógnito en Milán y tener la reunión definitiva con Massimo Moratti. El mandatario italiano accedió finalmente: sesenta millones de euros más Samuel Eto’o.
El cambio de rumbo de un avión en pleno vuelo y una petición expresa de Pep Guardiola porque quería a Ibra o a David Villa y especialmente porque no quería ver ni un minuto más a Samuel Eto’o en su vestuario, dieron con el genial sueco en el Barça. Llama poderosamente la atención que fuera el entrenador quien exigiera el fichaje del sueco, pero es que en los meses de junio y julio del año 2009 y con el equipo culé todavía celebrando su histórico triplete, Pep todavía no se había inventado la posición de falso nueve de Leo Messi ni el delantero sueco había caído en desgracia para el entrenador.
El fichaje de Ibrahimovic por el Barcelona también fue fruto de más consecuencias. Apenas un mes antes de ser presentado ante 50.000 personas en el Camp Nou, la vuelta de Florentino Pérez al Real Madrid trajo consigo las ‘galácticas’ presentaciones multitudinarias de Cristiano Ronaldo, Ricardo Kaká y Karim Benzema en el Santiago Bernabéu. El presidente Joan Laporta también necesitaba combatir a su eterno enemigo en espectáculo, colorido y en ofrecer a su propia afición y a todo el mundo un acto igual de absurdo, como si haber ganado la misma temporada Liga, Copa del Rey y Champions League con siete jugadores de La Masía no fuera un relato lo suficientemente atractivo.
Causa y efecto. Ibrahimovic tenía que ser la antítesis de Cristiano Ronaldo en el fútbol español, como si Leo Messi todavía no fuera suficiente. Y siendo honestos, tal vez Joan Laporta y Guardiola no fueran nada desencaminados en ese capricho de reclutar al sueco, porque si el Barça ganó aquella Liga al Real Madrid de Pellegrini fue, en gran medida, por un gol suyo en el Clásico en el Camp Nou y porque Pep acabó de darse cuenta que su idea futbolística no requería otro delantero centro que no fuera Leo Messi, reconvertido en ‘falso nueve’ y puesto en escena precisamente en el Santiago Bernabéu ante el Real Madrid.
Ibrahimovic no sólo cambió el rumbo del Barça accidentalmente, más bien acabó de convertir a Leo Messi en, probablemente, el mejor futbolista de todos los tiempos. Incluso Bojan Krkic, un delantero formado en el club azulgrana por el que Guardiola nunca sintió el mayor aprecio futbolístico, acabó quitando el puesto al sueco en el once titular y ahondando más en la idea de que Zlatan era un genio demasiado incomprendido para las ideas de Pep. Tal vez por esa razón acabó bautizándolo como “el filósofo”, siempre en términos despectivos. Y tal vez él hubiera encajado mucho mejor en el Real Madrid junto a Cristiano Ronaldo y posteriormente con Jose Mourinho.
Tal vez no hubiera cambiado el curso del fútbol vestido de blanco, pero seguramente él y todos los aficionados se hubieran divertido mucho más
  • Barcelona 2009-2010: 46 partidos, 22 goles
Adrián García - @adriangroca
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5. Francia: soñar con lo más alto

Zlatan Ibrahimovic dividió Francia. Dividió en todas partes, por supuesto, pero especialmente en L'Hexagone. Al fin y al cabo, fue Francia, a la que Zlatan describió como un "país de m*****" tras una derrota por 3-2 ante el Burdeos en marzo de 2015. Un país que, en última instancia, no le pudo entregar el título de la Liga de Campeones que deseaba a pesar de haber contado con cuatro intentos con un París Saint-Germain progresivamente más ambicioso. Sus decepciones europeas son una de las razones para explicar aquella declaración presuntuosa de que "se fue como una leyenda", como proclamó al salir del club en 2016. Pero sería un error tratar de condicionar su talento o el dominio que ejerció con el PSG.
Durante cuatro temporadas inolvidables en el Parque de los Príncipes, Zlatan dejó una huella imborrable en el campeonato francés. Hizo cumplir su dominio con una técnica, físico y fuerza increíbles fruto de su amor por las artes marciales. Los aficionados franceses todavía pueden ver nítidamente en sus mentes aquella patada de kung-fu en el Stade Vélodrome en 2012 o aquel talonazo contra el Bastia en 2013. En el terreno de juego poseía un aura especial que provocaba en sus oponentes una mezcla de sorpresa y exaltación. Algunos parecían dejarlo jugar, fascinados, mientras otros caían en la trampa de creer que eran capaces de detenerlo. Él era el rey indiscutible de la Ligue 1, el tipo de superestrella que el fútbol francés ha tenido en tan contadas ocasiones; el símbolo del nuevo Paris-Saint Germain.
Cuando Zlatan llegó desde el A. C. Milan en el verano de 2012, el PSG ya era propiedad de Qatar desde hacía un año, pero no había asegurado su primer campeonato: el título de 2011-12 lo había ganado inesperadamente el Montpellier. Con Ibrahimovic en sus filas ganaron cuatro títulos consecutivos y en la temporada después de que se fuera, fue el Mónaco el que recogió la corona. La presencia de Ibrahimovic en París marcó a la perfección un período de dominio ininterrumpido. También dejó la capital como máximo anotador en la historia del club, con 156 goles, y aunque ha sido superado por Edinson Cavani, las estadísticas solo ilustran parte del legado de Ibrahimovic en Francia.
Con su coleta, sus tatuajes y sus frases rápidas, Ibrahimovic era más que un atleta de élite: era una fuerza de la naturaleza, puro encanto y provocación. Estuvo allí desde el principio, cuando su agente, el omnipotente Mino Raiola, lo presentó en Francia comparándolo con la Mona Lisa. Fue un jugador que comenzó su reinado en Francia pronunciando la siguiente frase: "No conozco mucho sobre la Ligue 1 ni sus jugadores, pero ellos sí me conocen a mí". Fue esa personalidad extraordinaria lo que lo elevó más allá del deporte. Por eso fue inmortalizado en forma de guiñol en el programa de televisión satírico 'Les Guignols de l'info' y por eso el verbo 'zlataner' (sinónimo de abrumar) se incluyó en el diccionario francés. Esa es la razón por la que su figura de cera se exhibió en el Museo Grevin en 2015. Zlatan puede que le moleste a algunas personas, pero se ganó a muchos más por la confianza que tiene en sí mismo. O lo quieres o lo odias, no hay término medio: esa es la historia de la época de Zlatan en Francia, incluso entre los hinchas del PSG.
Ser el símbolo del proyecto de Qatar también tuvo connotaciones negativas. Desde que se adoptó el eslogan de marketing "rever plus grand" ("Sueña con lo más alto") como lema de un PSG renacido y ahora más ambicioso, los hinchas de toda la vida sospechaban de la nueva oleada de aficionados que se sentían atraídos por el club. Mostrar preferencia por Rai o Pedro Pauleta en vez de por Ibrahimovic es símbolo de honor, prueba de un amor y una afinidad más profundos con el club. Además, hay hinchas del PSG que recuerdan no solo el dominio doméstico del que disfrutó Zlatan, sino también las decepciones europeas. Su actitud arrogante podría haber sido tolerada de manera más generalizada si tuviera el título de la Champions League para respaldarlo.
Pero, ¿es Zlatan Ibrahimovic realmente tan creído o tan solo interpreta a un personaje que se ha ido comiendo progresivamente su verdadera personalidad de dentro afuera? Todavía no hay respuesta a esa pregunta en Francia, donde un documental de Canal+, "Ma part d'ombre" (Mi lado oscuro) recientemente mostró una nueva imagen suya: como hombre, no solo como una estrella. En la película, Ibrahimovic habla sobre el racismo al que se enfrentó en Suecia y cómo eso formó su personalidad. También parece estar sorprendido por la cantidad de discusiones que provocó en Francia: "Dices que soy arrogante, pero los franceses son famosos por su arrogancia. Así que soy exactamente como tú, deberías adorarme". ¿Fue la estrella o el hombre el que dijo eso? ¿Qué lado de Zlatan fue el que el público llegó a amar, u odiar?
  • Paris Saint-Germain 2012-2016: 180 partidos, 156 goles
Simon Farvacque - @sporthinker
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6. Inglaterra: Zlatan Corazón de León

Los registros fósiles muestran que los leones ya vagaban por las llanuras de la Inglaterra prehistórica hace unos 700 000 años. Pero fue en el siglo XII cuando el león fue asimilado por la identidad nacional al decorar el escudo de armas exhibido por Ricardo I. Es una afectación estilística que todavía perdura y que se ha hecho eco a través de los siglos: la razón por la que tres leones aún adornan el pecho de los futbolistas ingleses.
Era apropiado, entonces, que el espíritu animal que Zlatan Ibrahimovic eligió adoptar durante su estancia en Inglaterra fuera uno de los símbolos nacionales más poderosos que posee este país. "Soy un animal. Me siento como un león", dijo después de marcar dos goles que el partido de la victoria de la Copa de la Liga sobre el Southampton en febrero de 2017. "El león nace león, eso significa que soy un león". Casi 900 años después de Ricardo Corazón de León llegó Zlatan Corazón de León. Y en el proceso de adoptar un emblema nacional y hacerlo suyo, este macho alfa con canas también hirió a un poderoso mito nacional.
Por cosas del destino, Zlatan se mudó a Inglaterra una semana después de que el país votara a favor de abandonar la Unión Europea. Un genio sueco, nacido de padres inmigrantes, que destacó en Holanda, Italia, España y Francia: Zlatan era la encarnación de la integración europea y llegaba a un país que le acaba de hacer un corte de manga a esas nociones. El debate sobre el Brexit demostró que Inglaterra era una nación insular arrogante, que aparentemente creía que el aumento de las exportaciones de mermelada, té y galletas podía compensar el abandono del mercado único más grande del mundo. Se demostró que era una nación enfrascada en su propia grandiosidad mientras ignoraba las realidades externas. Pero entonces apareció este heraldo con coleta para que se tomara conciencia de que la excepcionalidad inglesa es la más vacía de las condiciones.
Fui a Inglaterra en una silla de ruedas. Conquisté Inglaterra en tres meses
Fue Zlatan quien diagnosticó el problema en 2012. Tras marcar un gol impresionante de chilena en un amistoso internacional entre Inglaterra y Suecia, dijo: "Así es con los ingleses. Si metes un gol en su contra, eres un buen jugador; si no les marcas un gol en contra, no eres un buen jugador". Incluso después de su prodigioso gol, Inglaterra fue el único país que permaneció impermeable a los encantos de Zlatan. A pesar de haber ganado 11 títulos de liga en cuatro países, a pesar de haber marcado 156 goles en 180 partidos para el Paris Saint-Germain: Zlatan aún no lo había conseguido en Inglaterra. Aún tenía que ganarse a un país que cree obstinadamente que su liga nacional es el campo de pruebas más exigente del fútbol mundial.
¿Hubo algo especial acerca de la Premier League que revelara que Zlatan Ibrahimovic no es más que un sofisticado publicista de sí mismo? ¿Se vería expuesto un chirriante hombre de 34 años por las exigencias elevadas y únicas de jugar en el terreno de juego enrarecido de Inglaterra? No. Como de hecho ocurrió, disfrutó de una temporada histórica.
Anotó en su debut en la Community Shield contra el Leicester City, logrando una victoria por un 2-1. Marcó en su debut en la Premier League, en una victoria por 3-1 en Bournemouth, y anotó en su primer partido en Old Trafford, ganando por 2-0 contra el Southampton. Entre el 6 de noviembre y el 15 de enero, marcó 13 goles en 13 partidos. Al final fueron 28 en total. No solo sobrevivió en Inglaterra, triunfó. Y cuando marcó contra el Leicester en febrero de 2017, se convirtió en el jugador de mayor edad en haber marcado 15 goles en la Premier League en una temporada. Un creador de historia. "Fui a Inglaterra en una silla de ruedas", bromeó Zlatan tras su llegada al LA Galaxy, refiriéndose a esa percepción que se tenía de él de que ya había vencido su fecha de caducidad. "Conquisté Inglaterra en tres meses".
En su segunda temporada, por el contrario, no obtuvo resultados, hundido por una grave lesión en la rodilla que sufrió en abril de 2017. Pero incluso entonces, los poderes de recuperación que convencieron al United para ofrecerle un nuevo contrato alcanzaron un estatus mítico. "Su rodilla es tan fuerte que los médicos han dicho que nunca habían visto algo así", dijo su fiel agente Raiola. "Zlatan es tan fuerte que el médico lo quiere de vuelta después de su carrera para investigar sobre él". En cambio, la verdad es que el mito ya no podría ser respaldado por la realidad. Zlatan hizo un puñado de apariciones decepcionantes durante el invierno de 2017, y ante la ausencia de actuaciones estelares, algunas de sus actividades de autoengrandecimiento en las redes sociales resultaron tediosas. Pero para entonces su trabajo en Inglaterra ya había terminado. En un tweet que anunciaba su llegada al LA Galaxy, terminando así una carrera bastante brillante en el fútbol europeo, a ese Zlatan arrogante se unió un león que caminaba dócilmente junto a él.
  • Manchester United 2016-2018: 53 partidos, 29 goles
Tom Adams - @tomEurosport

MLS, LA Galaxy-LA FC: El reino de Ibrahimovic (4-3)