Lo intentó Andrés Gimeno (1972), lo intentó Sergio Casal (1986), incluso lo intentó Rafael Nadal (2007). Pero nada, no hubo manera. En las 48 ediciones que acumula el Masters 1000 de París-Bercy en su larga historia, solamente un español ha logrado coronarse campeón en el último día de competición: David Ferrer. El alicantino levantó en 2012 el título más importante de su carrera en una de sus mejores temporadas en el circuito y, hasta el momento, sigue siendo el único miembro de la Armada en firmar tal condición. Ocho años después, ya retirado y enfrascado en sus nuevas labores de entrenador, el de Jávea habla con Eurosport para contarnos qué tiene este evento que tanto se le resiste a nuestro tenis. Él mejor que nadie puede contrastarlo.
“Una de las razones del poco éxito en Bercy del tenis español es porque el torneo se juega a final de año y en muchas de estas temporadas Rafa no ha venido a jugar el torneo, o ha llegado más cansado de lo normal. También hay que tener en cuenta que las ATP Finals están muy cercanas, a veces han sido la semana siguiente al torneo y muchos favoritos se han borrado de vez en cuando”, defiende el que fuera Nº3 del mundo. Sin embargo, él sí fue capaz de sentarse en el trono parisino hace justo ocho temporadas.
“En 2012 recuerdo que los favoritos eran Djokovic y Murray, ya que Roger y Rafa no estuvieron en el cuadro. Novak perdió en el primer partido y Andy hizo tercera ronda, los dos fallaron a las primeras de cambio. Luego es verdad que yo estaba muy bien, aquella fue una gran temporada para mí. Tuve suerte de que se abriera el cuadro y así conseguir por fin mi primer Masters 1000. Gané a gente muy buena como Tsonga o Wawrinka pero a partir de semifinales me tocó Llodrá y luego Janowicz en la final. Tuve un buen rival en la final para llevarme el título, siempre me habían tocado los Murray, Federer o Rafa, pero esta vez el favorito era yo”, recuerda David sobre aquella semana inolvidable.
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Paris-Bercy 2012

Fuente de la imagen: Eurosport

Y es que, aunque parezca mentira, David Ferrer terminó su carrera con unos números más sólidos en cemento que en arcilla. El propio jugador confiesa dónde se sentía más cómodo. “Yo siempre lo he dicho, de todas las superficies que había en la que más me gustaba jugar en indoor o en pista rápida, mucho más que en tierra batida. Me sentía más cómodo y se puede ver en mi trayectoria, mis mejores resultados en Masters 1000 siempre llegaron en pista rápida, o cuando me iba a jugar en Auckland, donde casi siempre ganaba. Mi juego se adapta mucho mejor a pista rápida, cualquier jugador profesional que me conoce sabe que mis características se adaptan mejor a esta superficie. Lo que pasa es que al ser español y al haber hecho buenos resultados en arcilla, la sensación quizá es otra”.
Ahora su conexión con el tenis llega a través de Alexander Zverev, a quien entrena desde este pasado verano. Una temporada cargada de obstáculo donde el alemán ha sabido manejar el temporada y emprimar el calendario como nadie. Sus dos últimos títulos en Colonia le sitúan en un perfil de candidato claro al triunfo bajo la bóveda francesa. Siempre que ganas es bueno, eso se traduce en confianza. Da igual que llegues con más partidos, eso es positivo, quiere decir que estás ganando y eso mentalmente te hace seguir adelante. Al final, es verdad que Sascha lleva muchos partidos encima pero también ha habido un parón y, ahora mismo, ya solo quedan dos torneos. Mentalmente llega en buenas condiciones”, asegura el técnico español, presenta toda esta semana en Bercy.
Allí comparte vestuario estos días con el resto de entrenadores y de jugadores. París representa la penúltima gran parada de 2020, un lugar que siempre ocupará un lugar crucial en su carrera. Mientras tanto, otro guerrero como Rafa Nadal amenaza con capturar por primera vez el título allí, por lo que David ya no sería el único español de la historia en conseguirlo. Sinceramente, me alegraría mucho. No tengo un ego como para querer ser el único español en haber ganado aquí, eso lo perdí hace tiempo. Me quedo con mi carrera y con lo que he hecho”, afirma Ferrer, totalmente despreocupado de este tipo de récords. "Ojalá que gane Sascha, porque es mi jugador, pero de no ser así que lo gane Rafa o cualquier otro tenista español. Me alegraría mucho por ellos, independientemente de que yo sea ahora mismo el único que lo haya conseguido”.
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