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El descenso más largo
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Publicado 10/10/2007 a las 18:46 GMT+2
Con una tenacidad ilimitada, después de dos tentativas y a pesar de los peligros mortales, dos esquiadores austriacos, Axel Naglich y Peter Ressmann, han conquistado el Mont Saint Elias de Alaska. Con una altitud de 5.489 metros, esta cima es la más alta
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Fuente de la imagen: Eurosport
En comparación con el Mont Saint Elias, incluso las cumbres más altas del mundo podrían perder su grandeza. Culminando a "sólo" 5.489 metros, su inmensa pendiente vertical desciende hasta el nivel del mar, mientras que el Everest, aunque tiene una altitud de 8.848 metros, está nada más que 3.500 metros por encima de las mesetas tibetanas. El austriaco Axel Naglich, arquitecto y aficionado de esquí extremo, ya fue el primero hace cuatro años en descender el monte Elbrus del Cáucaso (la cima más alta de Europa) abriendo nuevas vías y un año más tarde el Mont Cook de Nueva Zelanda. Por supuesto, Naglich, de 39 años, le había echado el ojo desde hace tiempo al gigante del Pacífico, el Mont Saint Elias.
En su segundo intento y en dos etapas, Axel Naglich y su compañero Peter Ressmann, han triunfado en la vía más escarpada del mundo, un descenso de 5.389 metros de desnivel, desde la cumbre hasta el mar, por una abrupta pendiente helada. La cara tenía una pendiente que llegaba hasta los 60 grados. Durante todo el descenso, la pendiente presentaba grietas que había que evitar, dificultando aún más la experiencia, sin contar los riesgos de avalanchas y desprendimientos.
Peter Ressmann: «En algunos momentos, podía sentir las pisadas de Alex a pesar de que se encontraba 50 metros por delante, de inestable y movediza que estaba la nieve en la cima».
La expedición, que ha durado en total dieciséis días, trece de ellos para subir, seguirá siendo una experiencia inigualable para los dos curtidos alpinistas. Realizar una aventura de este orden requiere un perfecto dominio del esquí de pasillo y, sobre todo, un nivel muy alto de alpinismo. A esta altitud, las condiciones meteorológicas dejan muy poco margen de error. «Una noche me olvidé de meter los guantes en la tienda y después me costó más de una hora volverlos a dejar bien. Si no hubiera podido recuperarlos, no habría podido bajar», comenta Naglich.
Unos días después de su aventura, ambos confiesan: «Es una presión enorme y un estrés constante, porque el peligro de muerte está omnipresente».
Hoy día, el Mont Elias se escala muy poco por las terribles condiciones meteorológicas que tiene. Hace unos años, la expedición de un grupo de americanos que habían decidido realizar el primer descenso en esquí terminó trágicamente. Los dos participantes no sobrevivieron y sus cuerpos siguen aún prisioneros en el hielo, cerca de la cumbre.
Axel Naglich y Peter Ressmann son la decimotercera expedición a la cumbre y la primera desde hace cinco años en alcanzar la cima del monstruo (como le llama Naglich). También estaba allí para filmar al equipo Gerald Salmina, cámara del deporte extremo de reputación mundial; se realizará un documental en el transcurso del año.
Los dos austriacos declaran que no han realizado este descenso para estar en el Guiness de los Récords. En todo caso, se sienten como si hubieran vuelto a nacer y aman la vida más que nunca.
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