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Un análisis
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Publicado 22/10/2007 a las 12:46 GMT+2
Los snowboarders y los esquiadores freestyle representan ahora el 30% de los clientes de las estaciones de esquí… Desde el punto de vista económico, es evidente que nadie puede permitirse ignorar a tal clientela.
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Consciente de este hecho, la mayoría de las estaciones intenta seducirnos valorizando sus infraestructuras: snowparks, pipes y boardercross. ¿Pero qué hay de la calidad?
Independientemente del público objetivo que tenga cada estación, ya no pueden permitirse dar la espalda a la clientela de snowboarders y esquiadores freestyle. Por esta razón, la mayoría ofrece un snowpark, pero paradójicamente cuando les preguntamos a los riders (ya sean profesionales o aficionados), la respuesta es unánime, la calidad de los módulos está a menudo por debajo de sus expectativas. Pero empezemos por el principio, ¿qué consideramos un buen snowpark?
Contrariamente a lo que podríamos imaginarnos, la calidad de un parque no se mide necesariamente en proporción al tamaño de sus módulos. Menos mal, porque de lo contrario solo las estaciones más ricas podrían seducirnos. Un buen parque se caracteriza ante todo por tener unos módulos bien construidos y estar bien proporcionado. Cuesta imaginarse un table-top con plano de veinte metros y un kicker de solamente un metro de altura (vale, quizá hemos exagerando un poco en este ejemplo, pero las sorpresas son frecuentes en este campo). Lo mismo ocurre con las recepciones, que a menudo son demasiado planas o simplemente demasiado cortas en comparación con los kickers construidos. En general, los buenos riders pueden juzgar de un simple vistazo la geometría de un table-top y renunciar. Desafortunadamente, los menos experimentados pagan a menudo el pato.
A continuación, un buen parque es también y ante todo un espacio que recibe un mantenimiento regular. Un snowpark no es un skatepark. La nieve es un elemento efímero, algo obvio para la mayoría de la gente, pero aparentemente no para todos. Lo que garantiza la calidad de un spot es la regularidad con la que se reconstruirán sus kickers. Los mejores snowparks se cuidan diariamente y, por lo tanto, es a largo plazo cuando se puede juzgar la calidad de un spot. ¿Cuántos de nosotros se han visto seducidos por la majestuosidad de un slope el día en que se celebraba un determinado evento y se han quedado completamente chafados cuando han vuelto un mes más tarde y se han encontrado con los mismos módulos en plena descomposición?
Algunos países se esfuerzan un poco más que otros, como Suiza, donde hay muchos parques y están bien conservados. Suiza también se preocupa mucho más por la construcción y mantenimiento de sus half-pipes. Estaciones como Laax o Saas Fee disponen permanentemente de uno o incluso dos semi-tubos perfectamente moldeados. Por lo tanto, no es casualidad que en las Copas del Mundo haya tantos snowboarders suizos que destaquen.
Muchos competidores franceses van allí regularmente para entrenarse. Doriane Vidal, que sabe de lo que habla (ha sido triple campeona del mundo de pipe) nos explica: "En Francia los parques están la mayoría del tiempo mal cuidados y son incluso peligrosos. Esta situación penaliza muchísimo a los pro-riders franceses. Nos vemos obligados a buscar los fondos necesarios para ir a entrenarnos en el extranjero. Si tuviéramos mejores infraestructuras en Francia, nos simplificaría la vida y nos permitiría estar en una situación de igualdad con nuestros competidores estadounidenses."
Estados Unidos&hellip
Si bien Suiza va un poco por delante de sus vecinos, todo el mundo está de acuerdo en que en este terreno, Europa se ve completamente superada por Estados Unidos.
Doriane: "Allí una estación tiene a veces dos o tres parques, líneas completas de módulos para distintos niveles de ride (snowpark para principantes, nivel medio, profesionales ...). Hay zonas completas de barandillas (rails) lejos de los kickers. Los parques reciben un mejor mantenimiento, son más seguros y permiten realmente progresar."
Una vez más, América va muy por delante. Se valora mucho a los snowboarders, exactamente igual que a los competidores de esquí alpino aquí, cosa que, reconozcámoslo, no ocurre en Europa. Las estaciones dedican los mismos medios y la misma energía a la construcción de un pipe que a la de un estadio de slalom. El resultado es spots perfectos y kickers tallados con láser. Evidentemente, no sorprende que los americanos sean los líderes indiscutibles en las competiciones importantes como los Juegos Olímpicos.
Podemos citar como ejemplo la estación californiana de Snow Summit. Summit&hellip una colina de unos pocos centenares de metros de altitud, en la que se han trazado una decena de pistas en medio de los árboles. Y en esta estación tan pequeña, no hay uno sino media docena de parques. Al igual que una estación alpina ofrece pistas verdes, azules, rojas y negras, Snow Summit propone varias zonas con niveles técnicos distintos. La estación lo hace todo para que sus clientes snowboarders y esquiadores freestyle se sientan bien.
Así pues, ¿por qué aquí nos encontramos con una situación tan diferente? No somos más pobres, tenemos nieve, disponemos de las mismas máquinas, pero quizá la diferencia es que no hay la misma voluntad. Muchos shapers pueden confirmarlo, son pocas las empresas encargadas de la explotación de una estación que dan la misma importancia al mantenimiento de su snowpark que a la de su estadio de slalom. En la mente de muchas personas responsables de tomar las decisiones en este campo, el snowboard es aún de cierta manera el deporte de los jóvenes y no se lo toman realmente en serio &hellip
Pero todos esos jóvenes compran forfaits y tienen unas expectativas distintas a las de las generaciones anteriores. Esperamos que en las estaciones alpinas se preocupen por remediar sus carencias. La evolución del snowboard y del esquí freestyle depende forzosamente de ello.
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