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Descodificar el surf
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Publicado 08/08/2007 a las 17:22 GMT+2
No es fácil entender los criterios que permiten evaluar las actuaciones de los surfistas. El francés Bruno Truch, juez internacional, nos los explica.
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Fuente de la imagen: Eurosport
Una ocasión única para descubrir los secretos de un deporte que ha sabido mantenerse al margen de los pequeños amaños entre amigos y otros chanchullos.
El principio de evaluación:
Los surfistas que compiten tienen entre veinte y cuarenta minutos según el estado del mar para efectuar su prestación. Cada uno debe montar entre diez y doce olas como máximo y sólo se contabilizan las dos mejores.
No existe ningún baremo propiamente dicho, sino unos criterios específicos de evaluación, que emanan de una disposición del reglamento: El surfista deberá ejecutar maniobras en radical controlado en la sección más crítica de la ola a una velocidad y con una fuerza y fluidez que permitan optimizar al máximo su potencial de puntos.
Se tendrá en cuenta a la hora de evaluar las olas tomadas por el surfista el hecho de que se practique un surf innovador y evolutivo, así como que se demuestre un repertorio técnico variado. El surfista que respete estos criterios y efectúe sobre las olas prestaciones del máximo nivel de dificultad y compromiso conseguirá la mayor puntuación.
Esta puntuación va de cero a diez para cada ola, teniendo en cuenta que también se utilizan los decimales. También se puede conseguir un diez, no es algo que esté prohibido. Muy al contrario, no nos molesta dar esta puntuación. Así pues, a cada ola le corresponde una nota. Luego se suman las puntuaciones de las dos mejores olas y se obtiene una nota total sobre veinte puntos.
No hay figuras libres impuestas, sino que es el mismo atleta quien debe evaluar, en función de la calidad de la ola, las maniobras que puede realizar sobre ella. Los árbitros evalúan tanto la ejecución técnica como la elección de la figura realizada en relación con las posibilidades que ofrecía la ola.
Si bien la mayoría de las figuras están catalogadas y presentan un determinado grado de dificultad, un surfista también puede innovar e inventar cualquier cosa durante su actuación. Tampoco se hace ninguna diferencia entre el aspecto técnico y la dimensión artística.
Por otra parte, hay que señalar que la noción del riesgo asumido es muy importante. Es esencial demostrar una capacidad para desarrollar un repertorio de figuras lo más variado posible, lo que significa que no tiene mucho valor repetir varias veces una misma figura aunque sea complicada. Ante todo, se debe evitar ser metrónomo.
La objetividad de los jueces:
En la competición hay siempre un jefe de jueces. En una manga, su función consiste en vigilar a los cuatro jueces que evalúan a los surfistas en el agua. La misión del jefe de jueces es ver si sus evaluaciones son coherentes o no.
Además, puesto que hay cuatro jueces, no se tiene en cuenta ni la nota más alta ni la más baja. Así pues, la nota se obtiene únicamente de las dos notas intermedias. Asimismo, durante la manga se evalúa también a cada uno de los jueces. Si se observa que las notas de un juez son superiores o inferiores en un punto respecto a las notas de sus compañeros, se le pueden imponer sanciones y podría incluso ser eliminado.
Además, a medida que avanza la competición, sólo se retienen a los mejores jueces. Al final de la temporada, se elabora una clasificación y puede ocurrir que algunos de ellos sean degradados a una categoría inferior.
Es posible que un juez tenga la misma nacionalidad que un surfista. Esto no tiene ninguna importancia porque durante la competición, los jueces no pueden tener ninguna relación con los atletas. De manera más general, lo que hace que un sistema así funcione es la ética de la actividad.
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